20090717

Carta de oración Julio 2009

Fidenza, 16 Julio 2009

Una tormenta eléctrica, truenos, viento huracanado y una lluvia incesante rompieron el silencio de la madrugada. Mas no llegó repentinamente. Muchas fueron las señales el día previo. Cielo gris, olor a humedad y viento, entre otras.

Así que tomamos algunas precauciones. Sin embargo, un rayo cayó sobre el trasformador eléctrico dejando sin luz a una parte de la ciudad. En medio de la noche nos levantamos y volvimos a tomar precauciones. Por ejemplo, desconectamos todos los aparatos eléctricos.

Y llegó la mañana. La electricidad volvió (alguien se encargó de arreglar esa situación) y el sol brilló nuevamente. Había pasado la tormenta.

Jesús nos promete que en todas las tormentas de nuestras vida él estará presente para darnos paz. Que su Palabra es lámpara a nuestros pies. Que debemos fijar los ojos en él; que debemos aprender a tomar precauciones ante las señales, meditando en su Palabra y manteniéndonos firmes en la fe con la esperanza de su regreso, de verlo cara a cara, a El que es el lucero de la mañana. Que luego de tomar esas precauciones debemos entender que Él obrará. Que Él tiene el control.

Y pasará la tormenta y veremos de nuevo la luz.

Alabemos a Dios porque:

  • En todo momento nos podemos presentar ante El en el nombre de Jesús y por su Espíritu Santo que traduce nuestras oraciones delante de su trono.

  • Nubes de tormenta cubrieron los “cielos” de Chiesa di Parma, pero con los ojos fijos en Jesús, firmes en sus promesas y sostenidos por las oraciones de ustedes, estamos viendo los rayos de sol aparecer.

  • Este mes hemos tenido dos servicios de oración comunitaria de arrepentimiento dónde hemos venido como cuerpo de Cristo a reconocer que somos pecadores redimidos por gracia y que hemos pecado contra El. Hemos confesado nuestros pecados los unos a los otros. Hemos pedido perdón y hemos visto la gloria de Dios y la llenura de su Santo Espíritu devolviéndonos el gozo de su salvación.

  • Las células de oración en los hogares son de edificación, sanidad y comunión fraternal.

  • El Señor nos ha bendecido permitiendonos bautizar tres hermanos mas.

  • Vemos la mano de Dios en las vidas de los hermanos y hermanas en restauración.

  • Vuelven a brillar con la luz de Jesús y se estan sanando y reestableciendo las relaciones personales.

  • Para la gloria del Padre hemos sido testigos de la conversión de una amiga que frecuenta los domingos el culto en la iglesia. Ahora es una nueva criatura y hermana en Cristo.

  • En nuestro hogar tenemos necesidades económicas pero el Señor provee a través de ustedes y en maneras milagrosas.

  • Estamos realizando gestiones para la solicitud de la ciudadanía italiana de Hebe y el Señor está usando como instrumentos a la mamá de Hebe y a una hermana de la Primera Iglesia Bautista de Puerto Cabello, Venezuela, para el recaudo de algunos documentos que hacen falta.

Oremos por:

  1. Unidad en el espíritu y sanidad de la congreación; y por visión de los líderes de la iglesia.

  2. Por el ministerio de alabanza que en estos momentos está en “Selah”, es decir, en meditación y busqueda de la voluntad del Padre.

  3. Por los recién bautizados y la nueva creyente. Que puedan crecer firmes en Cristo y por nosotros para que seamos

  4. Por más sostenedores intercesores y sostenedores financieros de Parma para Jesús.

  5. Oremos porque se levanten las restricciones económicas y puedan llegar los recursos completos a todos los misioneros venezolanos en el mundo.

Amados con un fuerte abrazo nos despedimos de ustedes deseándoles paz en medio de las tormentas. Es Dios nuestro único refugio (Salmo 62:5-8).

Nuestros corazones laten junto a los de ustedes.

Chiesa Evangelica di Parma y nosotros les bendecimos y saludamos en el amor de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Ángel Sebastiani y Hebe

20090702

Cuanto debo dar...

CUANTO DEBO DAR A LAS MISIONES.
Se me dio no hace mucho un papelito con la pregunta: “¿Cuánto debo dar este año a la obra misionera?”. Contesté con cuatro cosas que comento ahora, tal como las respondí:

1. Si me niego a dar a la obra misionera este año, prácticamente estoy votando para que se cierren todas las obras misioneras, y vuelvan todos los misioneros a sus países de origen.
2. Si doy menos de lo que he dado hasta ahora, favorezco la reducción de las fuerzas misioneras, en proporción a lo que reduzco de mi contribución.
3. Si doy lo mismo que antes, favorezco que se mantenga la obra hecha hasta ahora y me opongo a que el movimiento avance. Algunos cantamos: Estad por Cristo firmes, olvidándonos que El Señor nunca planeó que su ejército se refugiará en su fortaleza, en posición de firmes, puesto que a todos sus soldados se les ha ordenado: “¡Id!”.
4. Si aumento mis ofrendas, entonces acepto que progrese la obra en la conquista de nuevos territorios para Cristo. ¿Perteneceré yo a este grupo? Creo que se debe aumentar el número actual de misioneros que se basan en la Biblia y, por lo tanto, aumentaré mis ofrendas para las misiones.
Yo haría justamente eso. Daría más este año que el pasado. Quizá no podamos dar mucho más, pero, por lo menos, algo más. Así, al dar mi ofrenda, podría decir:

Favorezco que se aumente la causa de las misiones.

Todos estamos de acuerdo en que el mundo debe ser evangelizado.
Nos damos cuenta de que unos irán al trabajo misionero, otros han de orar, y otros contribuirán.
No importa cuál sea nuestra parte, siempre que tengamos una parte y que, al hacerla, estemos haciendo lo que Dios quiere que hagamos.
Si tu parte es dar, da hasta que te duela; y luego sigue dando hasta que se te torne en un gozo.
Algún día se te llamará para dar cuentas en la presencia de Cristo y se te censurará o se te premiará. ¿Cuál será tu suerte? Puedes ser misionero aunque no vayas; tu corazón puede estar en el campo misionero y allí donde estuviera tu corazón, allí también estará tu tesoro.
O puedes negarle a Dios la ofrenda y perder la recompensa.
Quiero instarte a que des.
Que des como nunca has dado antes.
Que des hasta sentir que Dios está satisfecho.
Que des como dando a Dios mismo y no como dando a los hombres.
Haz de las misiones la pasión de tu vida y entonces darás porque no podrás vivir de otra manera.
Tomado del libro “Pasión por las almas”
Autor: Oswald J. Smith.